
Aída Mayorga hace ocho años empezó a dar rienda suelta a su creatividad, con una máquina de coser de un solo pedal que le pidió prestada a su mamá, y entonces comenzó a construir lo que hoy es su propia fábrica de confecciones Oscaritos.
Actualmente su empresa diseña más de 200 modelos y exporta mensualmente 20,000 piezas de ropa de niño y niña, a Puerto Rico y Estados Unidos, brindando empleo a muchas familias de Masaya.
Creaciones Oscaritos es un ejemplo de que cuando se imprime competencia se genera competitividad.
Mayorga es una persona muy agradable, guapa, una mujer que en su mente sólo existen las palabras éxito y Dios, “ah, eso sí, Dios está primero”, indica.
Cuando comenzó sus estudios universitarios quería ser abogada, sin embargo, el vaivén de la vida la hizo cambiar de idea y decidió optar por los negocios. Empezó a estudiar Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA), “sólo me faltan unas cuantas clases”, dice, mientras justifica que se debe al afán por el negocio, que no ha podido terminar.
Sus éxitos en los negocios se los debe a sus padres y su esposo, pero sobre todo a Dios. Dice que se olvidó del Derecho, no así de la confección de sus diseños, ya que estudiará Diseño de Modas, para lo cual ya se inscribió en una universidad capitalina. El nombre Oscaritos proviene de su primer hijo.


